Hipnosis de los sumisos: deliciosa obsesión

Hoy, follándome a mi sumiso, viéndole tan excitado, no pude dejar de pensar en lo mucho que me gusta la especie de hipnosis en la que entran los sumisos. El mío hasta corta su respiración. Las venas se le marcan, los ojos se le prensan y entreabre sus labios. Hasta cambia el ritmo de su respiración. Se queda paralizado.
Por momentos parece que pierde el alma, pero luego regresa y comienza a hacer explícita su sumisión. Susurra, gime, grita. Me excita el momento en el que me mira y me reconoce AMA. Y ruega y me alaba... Es un acto de entrega absoluta. En ese momento no importa el mundo. No hay trabajo, no hay amigos, no hay familia. Sólo existe su AMA haciéndole el favor de follárselo. Es un momento sólo nuestro que muy poca gente podría entender, un momento que me hace quererle. Sí, quererle, quererle sumiso, débil, desprovisto de toda voluntad. Entregado a mis órdenes.
Texto del blog AMADIOSA










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