He recibido un correo en el que un alguien me dice ‘tenemos que hablar’. Y me he sobrecogido pues me produce mucho resquemor que me digan ‘tenemos que hablar’. Porque ‘tenemos que hablar’ es lo que me espetó el director del instituto antes de expulsarme, aunque en realidad creo que dijo: “tú madre y yo tenemos que hablar”, que para el caso es lo mismo. Y porque no es lo mismo que tu chica te diga ‘tenemos que hablar’ mientras se baja las bragas, que te diga ‘tenemos que hablar’ cuando se las sube. Lo segundo da miedo. No vas a dar la vuelta al ruedo.Los políticos también se dicen «tenemos que hablar» pero luego se van a hacer bolos por provincias y hablan sólo para su propia parroquia, mientras los jueces tramitan 1.661 casos de corrupción política y económica. Rubalcaba ha propuesto a Rajoy la reforma de la Constitución para fijar las competencias autonómicas, pero eso sólo es lijar la pana cuando la verdadera reforma compete a las empresas públicas, diputaciones, fundaciones, organismos autónomos, consejos, parlamentos autónomos (17) y demás guarderías en la que han ido colocando a los políticos y sindicalistas desahuciados con Audi y tarjeta Visa.
No hablan, pero las empresas y los ciudadanos han reducido su deuda mientras que el Estado cerró 2012 con el mayor déficit fiscal de Europa. Se ha evitado el rescate y la prima de riesgo ha bajado, es cierto, pero pese al copago de las medicinas, los recortes y la subida de impuestos, sólo se ha reducido el déficit estructural y el Estado gastó 100.000 millones más de lo que ingresó. Y el paro ha llegado a los 6 millones, mientras seguimos contando con 20.000 asesores elegidos a dedo.



