La palabra más recurrente en España es ‘imputación’. Hasta ahora uno creía que imputar era meter a alguien a puta, pero me confundía con ‘emputecer’ que sí que es meter a puta, aunque seamos serios: la mayoría de los imputados se han emputecido en la cosa pública para sacar dinero fácil hasta que han venido los alemanes a rescatarnos porque son los que pagan Europa y el que paga manda. Los gorrones se ponen en cola. Y además son célebres por su seriedad y fiabilidad: sabes que un frigorífico alemán va a estar años funcionando sin tener que tocarlo.España no es fiable porque tiene a todos sus ingenieros, emigrados, fabricando frigroríficos en Alemania, mientras otros viven de maravilla en su país de Alicia y aguacate pues los mismos que apoyan el referendum en Cataluña y la desobedicencia civil, exigen la obediencia a la actual ley para elegir al alcalde. Debe de ser una psicopatía política que no asimila que no puedes pedir la ilegalidad de la desobediencia y exigir la legalidad de la obediencia a la actual ley que se pretende reformar democráticamente, sea buena o mala, que eso es otra cuestión y hay que discutirla. Quieren que no se cumpla la ley y también que se cumpla.




