Antonio F. Marín

martes, 1 de septiembre de 2015

La traca (51)

Downblouse
Lo que no puede ser no puede ser y además es imposible, que dijo no sé quién. Porque anoche me quedé hasta la una para ver la traca y esta mañana me he despertado a las siete. Te sales de la rutina y se va todo al carajo. Ahora tengo que recuperar el tiempo y se me jodido el día. Es que no puede ser: te programas para despertarte, pero el cerebro se rebela y no te obedece porque lo has sacado de su rutina y se rebela.

Y no mereció la pena trasnochar porque  la de este año ha sido muy sosa. Sólo ha tenido emoción al final. En esta temporada no han ido cambiando su velocidad para pillar a los que la corren y ha sido monótona y lenta durante todo el trayecto. Joder, parece que estoy comentado un partido de fútbol. Pues eso, que ni chica ni limoná. Sólo al final le han metido caña y no sé si habrán pillado a algún inocente.

Mientras esperaba me dediqué a mirar por mi serviola a las chicas que pasaban con top para verles desde arriba las tetas. Es decir, el canalillo y los pezones. Se llama downblouse sí, y como es natural es para pervertidos fetichistas. Si ellas anduvieran arriba y yo debajo sería upskirt, es decir, verles las bragas desde abajo, cuando  suben por una escalera, por ejemplo.  Tengo el doctorado en Perversiones y otras actividades obscenas. Y además he escrito miles de relatos sobre estos temas, y más fuertes. Y también he aprendido inglés gracias a mi perversión fetichista. Todos los tíos lo son, aunque yo sea el único que lo reconoce. Me importa un pijo lo que digan de mí. El que no le guste, puerta. Que te vaya bonito y que la Magdalena te guíe.



Voy tan mal de tiempo que el camarero de enfrente ya está sacando las sillas de la terraza. Son las 07.15 y esta vez el que ha llegado tarde he sido yo. Ayer llovió  pero poco, con la remisa dejadez del que no quiere, del que no tiene ganas de currar. Llovió poco, nada, y no puede regar las macetas de la terraza interior porque cuando llueve de verdad, el cielo me hace el trabajo. Es que esto de ser amo de caso es muy jodido. 

Me cabo de dar cuenta de que Ruth Lorenzo está como un queso. Jaquetona y con tetas a la murciana, es decir, tetona a más no poder al haberse criado en la huerta. Todas las  de Murcia y pedanías tienden a ser tetonas, por la alimentación. Tienen fama en el resto de España. De guapas y tetonas a más no poder. Y tiene una voz potente, como la de Nina Hagen que fue cantante de ópera y se metió al pop con algunos temas muy buenos.

Me gusta de ella hasta la barriguita que le asoma, porque la mujer perfecta resbala y los defectos la hacen humana, aunque Diosa. Tiene una barriguita preciosa, aunque se nota que de tacones nasti, porque no sabe andar con ellos. Ésta es de las que se caen de los taconazos, por falta de uso. No importa. En  dos tardes la enseño. No problemo.

Ayer ella no estaba en los Valencianos. Su madre sí, pero ella no. Y tampoco en la biblioteca. Como siga así no hay forma de escribir una novela. Si el protagonista huye pues ya me dirás. Le tengo que reñir. Estaría leyendo. Con ella no hay diferencias culturales.

Aunque las relación de pareja (esto de la pareja me suena a animal) hay excepciones en lo del nivel cultural, claro,  como la de un amigo legia (legionario) destinado en Ceuta,  que me subía al barrio del Princípe porque allí no se atrevían a ir ni los taxistas. A él lo respetaban y me facilitaba el negocio. Eso sí, al bajar tenía que emborracharlo y eso hacía. Bebía como un cosaco, aunque yo lo tiré a él porque para mí los cosacos son unas nenazas.

Me acuerdo que señalaba nuestro barco blanco y sin cañones, y decía que nosotros éramos los señoritos del ejército. Y es verdad, porque navegábamos mucho más, pero cobrábamos también mucho más. Era un barco científico hidro-oceanográfico. Anda, que tengo yo que dar mi vida para que vosotros os paseéis en el yate, me decía. Y no, no era cierto, le replicaba yo, porque antes de una invasión en Marruecos, por ejemplo, íbamos nosotros los primero para sondear y ver si se podía hacer un desembarco. 

Una vez comprobado que los veriles eran adecuados porque el barco podía meter la proa en la playa (sin que las hélices tocaran la arena), se abrían   las compuertas y desembarcaban los infantes de Marina con el agua al cuello y el Cetme por encima de la cabeza sujeto con las dos manos para establecer una cabeza de playa (como en las películas, sí), es decir, que ellos iban los primeros y ponían el pecho para recibir las balas y una vez tomada la playa y cuando ya estaba todo tranquilo, venían las nenazas de la legión a proseguir la invasión tierra adentro. Pero la playa la tomaban los infantes de Marina y no la Legión.

Así que los primeros eran los barcos hidrográficos y los infantes de Marina. Y luego las nenazas de la legión. Y se cabreaba, pero era buena gente. Se había casado con una mora y llevaba viviendo en Ceuta muchos años. Era rudo, medio analfabeto,  pero muy noble. Más noble que muchos de alta alcurnia. Jamás te engañaba y siempre daba la cara, aunque se la partieran. Lo dejo. Tengo que trabajar en la novela, o nibola que decía Unamuno. Buenas noches y buena suerte. 

Cieza, La muerte pisa mi sombra (Diario de un serviola)  1 de septimbre, 2015

lunes, 31 de agosto de 2015

Cómo se extinguieron los caballeros (50)

Hace calor. Es increible pero el verano se resiste a morir y en su agonía hacia septiembre ha recuperado el vigor y se nos ha puesto chulo, se resiste, ha recuperado el color.  Pero estás condenado, cariño. Estos son tus últimos estertores antes de que venga los fríos. Ya tendrás tiempo el año que viene para jodernos.

Que serenidad, que silencio, que tranquilidad. Son las 07.11 y al asomarme a mi serviola he visto pasar de las 9 a las 3 a Juan María Sandoval,  el que trabajaba en el juzgado, mi vecino, que tampoco tira la tolla y, acompañado de otro señor mayor con sombrero,  sube y baja el Paseo porque se conoce que busca el fresquito de la mañana. Mi camarero no ha venido. Lleva retraso. Le voy a poner falta y enviar una carta a sus padres.

Ayer me dieron la tarde con el desfile de ¿carrozas? Pues no sé, pero nunca he visto tanto cutrerio junto (excepto alguna carroza). Una de dos: o van todos borrachos y no se dan cuenta o es que de verdad son cutres. No sé. Y luego la música a todo bafle que repercutía en mis oídos y atronaba de mala manera. Todo muy hortera. A los que estén debajo se les puede romper los tímpanos por lo

domingo, 30 de agosto de 2015

50 euros

«A mi marido sólo le falta dejar 50 euros en la mesilla», confiesa una señora en Hispanidad.com harta de que su Manolo sólo se acuerde de ella para echar un polvo, pues se conoce que se les ha muerto el amor de tanto usarlo (Rocío Jurado).

España también se nos muere de tanto usarla por aquellos que ‘okupan’ Jauja y pueden ‘prometer y prometo’ todo lo que les pide el cuerpo. Ya nos advertía Pessoa que ‘contentarse con lo que le dan a uno es cosa de esclavos. Pedir más es cosa de niños’.

O de tontos rozagantes con su felicidad de ‘no pensar y cultivar el jardín’, según nos recomendaba Voltaire en su ‘Cándido’. O esos babiecas que niegan que España es el país que más crece de Europa, aunque todavía no nos hayamos enterado, pobres diablos.

Así que yo también soy bobo porque no me lo creo, creía, hasta que he sabido que el absentismo laboral ha aumentado con respecto a los años de la crisis, cuando los trabajadores no se escaqueaban del trabajo por miedo a ser despedidos. Y este dato sí que es fiable porque si los curritos empiezan a hacer novillos en el currele, es que no temen el despido pues la crisis ha pasado. Es un dato infalible que no asimilamos los tontos.

«La peor soledad que existe es el darte cuenta de que la gente es idiota», escribe Torrente Ballester. Cierto. Y en esa soledad me encontraba cuando los de Podemos-IU (IU siempre detrás), se asambleaban y se oponían al nuevo paseo Ribereño porque cuesta mantenerlo. Claro, es que no mantener un lugar público es de marranos. Y si no hay perras bajaros el sueldo, prendas, o tendremos que ir a soplar a coro todos los ciezanos para barrer papeles y hojarascas.

Son las exculpas que empuñan los de Podemos-IU cuando convocan una asamblea a posteriori para decir no, cuando antes habían dicho sí quiero en el pleno. Los ha engañado el PSOE, se excusan (con lo de timo la estampita), pero en realidad sólo es un paripé para justificar ante los votantes que han dicho no, pero sí.

Son muy suyos y ahora arguyen lo mismito que decían cuando se construyó el primero; cuando nos engañaron por t’or’ morro, y quien hace un cesto hace cientos, según decía mi madre.

El proyecto se podría mejorar si la pasarela con guirnaldas y cenefas que está proyectada a sólo 80 metros del puente de Hierro, por ejemplo, se hiciera como la del puente Alambre, a la ciezana, según propuso en una moción mi estimado Vergara del CCCi. Un ahorro de un millón de euros. Pero ni caso.

Y si apesta a corrupción al juzgado pero, oh cielos, no se puede ir con fotocopias de periódico, claro, así que referéndum y democracia directa para que el pueblo decida, aunque se conoce que prima el acojone ante lo que decida éste, como lo había en la República cuando parte de la izquierda le negó el voto a la mujer porque podría ser influenciada por los curas. Referéndum, ya mismo, si hay redaños, que ni haylos ni haberlos.

Es que algunos son tan mezquinos como los que dejan 50 euros en la mesilla de noche de su mujer. Y se olvidan de la propina.

Columna publicada en el periódico El Mirador de Cieza. 

viernes, 28 de agosto de 2015

Hoy luto (49)

El globo se ha pinchado.  O se ha tirado un pedo y se ha ido corriendo. No sé. Tengo que buscarle un sustituto, aunque ya no será lo mismo. Quizás es que ya me he hecho mayor, he madurado y ya soy hombre. He ido a comprar un sustituto, pero me ha parecido que le ponía los cuernos al otro. Soy así de fiel. Y de imbécil.

Mi globo es mi globo. Me lo dio un niño una noche y todavía no sé por qué. Pero no sé dónde comprarme otro porque hace tanto tiempo que no soy niño que ni me acuerdo. Voy a prepararme un café y a fumarme mi primer cigarro.

Ya está. Son las 05.47 porque me despierto sin reloj, no tengo despertador, pues estoy acostumbrado a programarme para entrar de guardia en la Marina. Y salir y echarte el en el coy para dormir. Y duermes aunque los motores hagan un ruido ensordecedor y el barco se mueva tanto que das botes. Esta madrugada no hay nadie ni pasa ningún  borracho que va de recogida. Deben de estar afilando los dientes para el día de hoy, que es lo del Hueso. Me da igual. No voy a salir. Me aburro,  siempre es lo mismo, la misma gente, las mismas horas, los mismos caminos.  Antes salía por si

jueves, 27 de agosto de 2015

Hoy nada (48)

Noche de bodas
Creo que por Cieza andan de fiestas, de feria, pero ayer me enfrasqué en La náusea de Sartre y subrayé que "lo mejor sería escribir los acontecimientos cotidianamente. Llevar un diario para comprenderlos. No dejar escapar los matices, los hechos menudos, aunque parezcan fruslerías, y sobre todo clasificarlos. Es preciso decir cómo veo esta mesa, la calle, la gente, mi paquete de tabaco, ya que es esto lo que cambia. Es preciso determinar exactamente el alcance y la naturaleza de este cambio, ya que es esto lo que cambia, conluye. 

Es decir que hay que  expresar las emociones aunque sean superfluas porque un diario  no es una columna, obviamente y en él se ha de contar la intrahistoria unamuniana, las menundencias del día. O la nada. El paquete de tabaco no cambia pero nosotros sí si lo miramos por la mañana, por la tarde o por la noche. Cierto. maestro. Pero yo lo he explicado más breve y sin tanto rollo.

Es curioso pero me ha dado por la relectura de Pessoa, Pavese, Camus y Sartre, quizás porque los cuatro  tienen en común que son ateos, marxistas, exitencialistas y escriben diarios. Los tíos estos estaban tan jodidos que al compararte con ellos de pronto descubres que eres feliz. O medio feliz. O un poquito de feliz, pero siempre

miércoles, 26 de agosto de 2015

!Toma selfie! (47)

Hoy no tengo ganas de meterme en enjundias de Pessoa, Pavese, Sartre o Camus porque he estado repasando Otro día perdido y me gusta. Y eso que está en bruto, como este blog que no corrijo. Algunos me han llamado la atención porque dicen que faltan palabras. ¿Sí?... pues ponlas tú, jolines, que hay que dároslo todo hecho como  la papilla.

Esto es un diario personal en el que vuelco mis tonterías porque me imagino que nadie las lee. Y además estoy escribiendo una novela en directo, comentando como avanza o retroce, las dicultades, etc.  Luego sólo saco algunas ideas o párrafos, pero nada más. Este blog no aspira a nada.

He buscado Otro día perdido  en Google, con comillas, y aparecen un montón de resultados pero no importa porque es una frase hecha y es normal. Y además, es probable que con el tiempo lo vuelva a cambiar según vaya evolucionando el asunto. En el ISBN no consta por lo que nadie ha escrito un libro con ese título.

No tengo columna todavía. Ni tan siquiera en la cabeza, pero sí algún borrador. La tengo que entregar esta tarde. Esta mañana en la biblioteca voy a pergeñarla. Ayer ella no fue. La tengo como protagonista de un amor platónico entre un viejo y y una niña. Aunque creo que García Márquez publicó

martes, 25 de agosto de 2015

No hay novela (46)

El proyecto ha descarriado y no culmina en novela. Anoche, es decir, hace unos pocas horas, mientras me alejaba del tráfago  de la feria y me sentaba en un tranquilo banco alejado del bullicio,  comprendí y me hicieron comprender, que todo aquello no había forma de llevarlo. "Aún está aquí", sí, pero que no se preocupe que no va a estar nunca más. Tranquilos.  El proyecto no tiene sentido, ni unidad ni razón. Y si algo valoro en la vida es la razón, lo razonable, lo plausible, lo posible.

No puedo perder el tiempo con proyectos inútiles que no conducen a nada.  Pensé dejarlo, dejar de escribir porque supuse que estaba acabado, que no podría escribir más. Pero no. Este proyecto se acaba pero la vida sigue.   Volveré a coger Otro día perdido, que me dejé en sus inicios y seguiré para ver si llega a  novela.  El otro es un proyecto iluso, poco razonable, que requiere un esfuerzo que probablemente no conducirá a nada por si dificultad. A mi edad. Si tuviera 30 años me empeñaría en ello como ya hice con otros, pero ahora no puedo perder otros tres años con una novela que luego tenga