Antonio F. Marín

31 de enero de 2005

El cine español y lo cursi

Yo nunca había visto un remedo tan cursi como esa gala de los Goya que pudimos ver anoche en la tele, en la que participaron unos señores (es un decir) que suelen criticar el cine americano o los fastos de Hollywood, y que luego los imitan hasta lo grotesco con una función de pueblo, de provincias, en la que se parodian así mismos. Ellos mismos se ríen de ellos. Es lo cursi por definición, el quiero y no puedo; el quiero ser como ellos pero como no puedo los imito pero en plan pueblerino, porque a más no llego. Es la chacha de antaño que para imitar los modelos de la señorita se compraba unos retales y se ponía lazos hasta en los sobacos. Es la modistilla que calcaba los patrones de las revistas para hacerse en el pueblo el modelito de la princesa Carolina de Mónaco, que

30 de enero de 2005

¿Con quién se confiesa Dios?

¿Con quién se confiesa Dios del pecado de haber dejado morir a 3000.000 personas en el sureste asiático?, me he preguntado una y otra vez desde que ocurrió la catástrofe. 

Sin saberlo, sin encontrar la respuesta, hasta que ha llegado un ateo como Javier Cercas y ha dado con ella: Con nadie, porque el desastre no es culpa de la Providencia, dice él, sino de la estupidez y de la codicia de los hombres pues se podría haber instalado unos aparatos para prevenir los maremotos que sólo cuestan lo que vale un tanque de guerra español, una minucia, y se habrían salvado la mayor parte de los que perecieron. Pues eso.  

Gracias a un ateo hemos visto un poco de luz, aunque no mucha, porque todavía quedan muchas preguntas. Y dudas. Pero a veces los ateos alumbran más que la mismísima Iglesia. Que conste. Y se me ocurren los nombres de Robert Bresson, Andrei Tarkovsky, Dreyer, Kieslowski o el mismo Bergman que con su descreimiento buscaba a Dios aunque no lo encontrara. “Quiero creer, pero no puedo”, dice un personaje de “El séptimo sello” con más fe

29 de enero de 2005

¿El misógino nace o lo hacen?

Si, vale, es cierto: Hacia falta una ley que endureciera las penas contra los maltratadotes domésticos como la que hoy ha entrado en vigor. Pero, ¿qué hay de los que no lo son?, ¿qué pasa con los pazguatos que jamás han sido violentos o desconsiderados? Nada, si exceptuamos la conveniencia de que se vayan preparando también, por si acaso, porque se ha reinstaurado el delito de autor, a mayor gloria del franquismo (para el mismo delito tiene más pena el hombre que la mujer).  Y parece que las circunstancias obligan a defenderse huyendo de los anillos, de las listas de boda y del compromiso. Así que cuando te digan, ¿quieres conocer a mis padres?, tú diles que NO. Sin más. Que no te tiemble el pulso, digo la voz. Y procura quedar siempre con ellas en los hoteles para follar y luego cada uno a su casa. Nada de pareja estable, matrimonio, arrejuntamientos y demás

28 de enero de 2005

Ama y haz lo que quieras

Todavía quedan cernícalos que siguen aferrándose a ese lugar común de que cierta espiritualidad, o creencia, te aparta del disfrute del sexo (ayer mismo en Buenafuente y cia), cuando es todo lo contrario porque los espirituales lo que procuran es procurar alejarse de la cópula animal mete/saca y aliñar el sexo con ese amor que lo vuelve sublime. Y que no cansa. Con amor te quedas para repetir y compartir el desayuno; sin amor te levantas y te vas a tu casa. “Ama y haz lo que quieras” que decía San Agustín. Pues eso. Pero ellos no se enteran, va a ser que no, dicen como loros (a ver si cambian ya de frasecita).  Y como repetir lo obvio nos cansa les enviamos un recado para que se vayan enterando: Aquí tenéis a Dita von Teese que, según dicen, es la nueva reina del fetichismo (después de Bettie Page). De los fetichistas ortodoxos que gustan de la orfebrería textil en telas y demás churriguerescos complementos de la lencería

27 de enero de 2005

Libertad religiosa por un tubo

El presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, acaba de manifestar que en España se vive el momento de mayor libertad religiosa de su historia. Y tiene razón. Ahora te puedes cocinar a un Cristo en un programa de televisión, te puedes cagar en Dios en una obra de teatro del Liceo, puedes editar un cartel de carnaval con un cura con los labios pintados y puedes llamar casposos y fascistas a los que van a misa. Y puedes quejarte, claro, faltaría más, pero entonces te dirán que pongas la otra mejilla o llamarán al nuncio del Papa para que ellos puedan quejarse. Libertad religiosa por un tubo, nunca mejor dicho.

Mobusi