Antonio F. Marín: Pezones oscuros en la playa

25 de julio de 2005

Pezones oscuros en la playa

En la playa de la Malvarrosa, en Valencia, han inventado un método para impedir que los niños se pierdan: les ponen una pulsera de plástico que permite identificarlos. A mí no me parece del todo bien. Yo cuando era pequeño también me perdía, pero siempre me encontraban al lado de la tía más buena que pasaba por la playa pues nada más verla me cogía de su mano. Y ella me alborotaba el pelo, decía qué gracioso que es este crío y me besaba, achuchaba y todo eso. Y al agacharse les veías las tetas y en canalillo. Yo era muy gracioso porque sabía, por experiencia, que a las mujeres les gustan mucho los niños con gracia y entonces hacia una gansada y ellas te besaban, te abrazaban, te achuchaban y tú les veías las tetas. Y encima les tocabas el culo y se reían, qué ricura de nene, decían. Luego ya de más mayor no puedes porque si les tocas el culo se enfadan, que no hay quien las entienda, porque cuando eres pequeño que no puedes hacer nada, (sexual), te permiten que les toques el culo y cuando creces, que si que puedes, no te dejan. Son raras. Y muy
caprichosas. Pero a mí no hacía falta que me llamaran por la megafonía de la playa, decía, entre otras razones porque en el Puerto de Mazarrón, años sesenta, no había megafonía, y porque a mi siempre me encontraban bajo la sombrilla de la tía más buena de la playa. No tenía pérdida. Era una chica que s0lía pasear por la orilla del mar y que cuando un día pasó por delante de la sombrilla en la que se suponía que yo hacía castillos de arena, me fije en ella, la cogí de la mano y me fui con ella a su sombrilla para sentarme a su lado. Y le di un beso, le dije guapa y le hice gracia. Qué ricura de crío, creo recordar que dijo. No era una súper belleza, más bien normalita, pero a mí me gustaba mucho porque era morenaza, bajita, culona, con cadera ancha, cintura estrecha, recios muslazos, pantorrillas gordas y unos soberbios pezones oscuros, como los de la foto, que se le veían a través del bikini cuando salía de bañarse. Y desde entonces esas peculiaridades de la mujer son mis fetiches. Alguien dijo, creo que era Rilke, que la patria es es nuestra infancia. Si lo sabré yo... Mi patria tenía unos muslazos, un culo y unas pantorrillas que eran una maravilla. Eso de "todo por la patria" lo inventé yo, creo recordar, lo que ocurre es que luego vinieron unos tíos vestidos de verde con unas zapatos de charol en la cabeza y me lo copiaron. Lo pusieron en la puerta del cartel y todo, se conoce que también les gustaba mi patria, mi amor. Una chica a la que le decía guapa, le daba un beso y ella me achuchaba y besaba, y así podía verle las tetas e incluso la mata de pelo a través de la braguita del bikini. La patria también tiene bosque en el que perderte, me dije yo entonces. Así que siempre me perdía y aparecía bajo su sombrilla. De ahí mi vicio por este tipo de mujer. Proviene todo de un trauma infantil acaecido de niño en la playa cuando me perdía y los mayores siempre me encontraban en la misma sombrilla. Algunos adultos es que tienen muy mala leche.

Mobusi