Antonio F. Marín: La más sexy para las lesbis

domingo, 2 de abril de 2006

La más sexy para las lesbis

A Sacarlett Johansson la han nombrado la chica más sexy del mundo, según una encuesta de la revista FHM. Y aunque me seduce su redondez y sus carnes rellenitas en ciertos sitios, no me gusta este tipo de chica porque las rubias no me dicen nada. Es que cuando estás en lo que e’, Giné, te encuentras con su pelo y te crees que te estás comiendo una panocha. En vez de comerte un coño te zampas una mazorca y eso queda como muy americano. De hecho en Cuba y El Salvador al coño le llaman “panocha”. Lo suyo por este solar es el coño moreno a lo Julio Romero de Torres que ya sabemos, por la canción, que pintó a la mujer morena, con las tetas al aire y la mata llena de pelos, o sea. Esto de llena de pelos es un decir, porque aunque exista una rama del fetichismo que se llama “natural hairy” que gusta de las matas tupidas y copiosas, hay que ser comedidos e higiénicos, como en todo, y recortar
el exceso para que se vea nítido el asunto y facilite el trámite. Porque no es serio eso de tener que abrirte paso a machetazos, como en la selva. Moderación, por favor, y todo en su justa medida. Y además creo que la Johansson tiene muchas tetas y un servidor ha estado muy bien nutrido en la infancia y ahora le gustan normales, pequeñas y danzarinas. Es cuestión de gustos, sabe usted, porque resulta que Angelina Jolie ha sido elegida por Diva como la chica más atractiva y sexy, según las lectoras de esta revista de tendencia lésbica. Y no me explico el porqué, ya que esos morritos “Carmen de Mairena” son poco sexys, digan lo que digan tanto los heterosexuales como las lesbis o bi. Y aunque Angeline Jolie sea bisexual, que lo es, yo hubiera votado a Winona Ryder, que también es bisexual. O a la pelirroja Gillian Anderson que no lo es, pero a la que le perdonamos que no lo sea. Es que hay algunas maravillosas mujeres que como Marlene Dietrich se sirven de la atracción que ejercen sobre las mujeres para seducir también a los hombres. Yo soy uno de ellos, de los seducidos. Lo cuento en mi próximo libro. Y los demás que se vayan poniendo en cola, por favor. Y sin arrempujar.