Antonio F. Marín: Depilación

sábado, 26 de enero de 2013

Depilación

No todo es crisis, qué va, porque nos acabamos de enterar de que la depilación brasileña y francesa, no sólo es buena para nuestra salud visual sino que además está llevando a la extinción a las ladillas dado que su hábitat, su ecosistema, es decir, el vello del sexo, se está destruyendo con este tipo de depilación.

Suponemos que los ecologistas no tendrán nada que objetar a su extinción porque no cabe imaginarlos pidiéndole a las chicas que se dejen crecer los pelos para que no se extinga la especie en la fronda del chichi; es decir, en ‘toa la cepa el coño’ (oído a una chica en la biblioteca). O en el ‘pan de higos’ (leído a Valle Inclán).

Los que no se extinguen son los golfos rapaces que merodean sobre la pasta, ajena, porque decenas de altos cargos del PP están presuntamente pringados con los sobres de dinero negro del miserable Bárcenas. Volvemos pues a tirar cabras del campanario en esta España con palominos en los bolsillos y sobresueldos escondidos bajo el sobre de la sobaquera, porque aunque auditen sus cuentas no van a encontrar nada pues nadie es tan necio como para dejar por escrito lo que ha robado.


Volvemos a la derecha castiza de babas y escupidera que se sienta en la puerta del casino y gargajea su opinión, y espumarajos, sobre una tía buena que pasa mientras los churretes zarzueleros le caen como el gotelé por los lazos rojo y gualda de la Gran Cruz de Isabel la Católica. Volvemos, pero es que quizás nunca nos hemos ido y seguimos en los tenebrosos tiempos del mamporro goyesco y el siniestro luto de Solana.

Hágase usted una maratón de democracia y recogerá como laurel esta buitrada insaciable del dinero público, sudado por otros, porque sudar en la derecha no se estila, oye, que ellos van de ‘fisnos’ y sólo exudan como algunos santos; aunque se comporten como macarrillas de playa con tanga y mariconera para presumir fachendosos de ser muy machos, con el dinero ajeno. Aquí la testosterona se mide por el grosor del sobre bajo mano, del pillaje, aunque llegue la Cospe y proclame que cada palo aguante su vela, cuando casi todo el barco está pringado.

Naufragado en esa machista, sucia y acomplejada España que cuando ve que una mujer inteligente toma la iniciativa, trabaja y se independiza, la acusa de tener detrás un querido que le paga el negocio. Una infamia de cobardes cagapoquito. Otra vileza en esta España de chonis ufanas que cuando las criticas te amenazan por la calle y por correo electrónico, porque dicen que son «selectas» cuando en realidad son más bien ordinarias, aunque ellas no lo sepan, ya que ignoran que una señora de verdad no necesita de pronunciados escotes y minifaldas, porque te cautiva con sólo clavar sus ojos en tus ojos. La sempiterna España, en fin, que alicata el cuarto de baño con Mirós comprados a bulto de romana.

Así que tras el repaso a nuestra señera patria, trincona y hortera, que se pasea dando abrazos, sobres y palmas, seguimos sin entender por qué las ladillas políticas no se extinguen. Quizás se deba a que los partidos tienen sin depilar la zarza.

Columna publicada en el periódico El Mirador de Cieza. 
Foto: Oleg Maidakov