Antonio F. Marín: Músculos

15 de marzo de 2015

Músculos

La mayoría de las mujeres quiere que su pareja sea musculoso (89%), según el sondeo de Lycos entre 15.000 solteros de toda Europa. Por el contrario para el 74,5% de los hombres la mujer ideal debe ser físicamente normal. Suponemos que se refieren a que tengan tetas y culo, según me aclara Juan el ‘Toleja’, ´maestro de maestros’ según su valedor el Gran Menotti.

Supongo, claro, porque mientras los hombres se fijan en su atractiva personalidad y su agudeza intelectual, ellas, por el contrario, miran más a los musculitos de gimnasio que se agarran el paquete tatuado. Tú sueñas con una mujer elegante y millonaria para que te ayude a cuidar a tus hijos y ellas se ensueñan con un cani de discoteca. Tanto esfuerzo para valorar su belleza interior para que luego no te lo reconozcan ni devuelvan.

Así que uno no piensa igual que el común comunero, porque «cuando todos piensan de la misma manera, nadie piensa», según nos advertía Walter Lippmann. Pero algunos sienten terror de que haya alguien que no piense como ellos y van y te acusan de ser de derechas. Y otros de izquierdas. Y otros de cosas que no puedo contar aquí por si hay niños. Pero tranqui barranqui, porque hay días en los que no me voto ni a mí mismo. Así que se aconseja al público que visite nuestro bar, respire profundamente y tome nota: «Hay alguien que no piensa como yo y tengo que aceptarlo».


Es duro soportar que puede haber alguien que no piensa como tù, pero si te esfuerzas lo consigues interiorizar. Yo lo he logrado y aunque creo en la persona, también tengo la fidedigna certeza de que la persona embutida en un grupo o partido se convierte en manada. Así que no sé qué soy, pero lo que sí sé es que no soy un borrego. Doy fe. A mí de mayor me gustaría ser niño.

Y escribo para divertirme. En cuanto me toquen la libertad, como amenazan, es decir los huevos me voy con la parranda a otra feria. O a la trinchera del blog, si te dejan, pues la multinacional Blogger (Google) ha prohibido que se publiquen en el blog fotos ‘indecentes’. No se refiere a los niños famélicos que pasan hambre. O a fetos de 14 semanas. O a los cristianos decapitados por los islamistas de olla a presión. O a los homosexuales ahorcados en grúas en el Irán de Pablito Podemos. Se refieren a fotos de desnudos. Eso parece:

«En las próximas semanas vamos a dejar de permitir los blogs con contenidos sexualmente explícitos o imágenes o vídeos de desnudos. Seguiremos aceptando los desnudos en contextos artísticos, educativos, documentales o científicos». En claro: si eres ginecólogo puedes publicar la imagen de un sexo peludo hasta los sobacos, pero no puedes hacerlo si el coño está depiladito, aseado y preparadito para merendártelo. De pollas no hablo porque no tengo el gusto de conocerlas. No nos han presentado.

Pero no, pobre de mí, pues prefiero comprarme un dominio ‘puntocom’ y enjugascarme haciendo de las mías. En resumen: que os vayan dando mucho por el tafanario o por el negociado donde corresponda, aunque no sea musculoso.

Columna publicada en el periódico El Mirador de Cieza. 

Mobusi