Según este reciente estudio y bla, bla, bla, hacerlo una vez a la semana es bueno para la pareja. Es cierto. Yo siempre se lo he dicho a las chicas, pero ellas dale que te pego al cante y porfían con eso de que ya no me deseas, ya no estoy tan buena como hace años, etc, etc, etc. Y tienen razón, qué le vamos a hacer.
El amor lapidario labrado en granito «para siempre» a veces dura menos que el garabateado en la arena de la playa donde lo baten olas y tormentas. Y las promesas se las lleva el viento.
Ahora nos tienen prometido que a partir de enero tendremos, por fin, la ‘unidad pediátrica’ en el hospital Lorenzo Guirao: una promesa tan fiable como el hecho de que en las farmacias no existían utensilios para la prevención del cáncer de colon, dos días antes de la cita.
O como las promesas de concordia y consenso que suelen hacer los políticos: esos seres humanos que no han leído a Kant y se dan encarecidos la mano aunque no sea a favor de…, sino en contra del Trasvase Tajo-Segura tal que han hecho los mandamases de Castilla La Mancha y Aragón. Pues que bien. Queremos concordia, salimos juntos a protestar por